En esta serie de posts sobre personajes históricos de los países que he visitado, corresponde destacar el papel que desempeñó Omar Efraín Torrijos Herrera como héroe y dictador latinoamericano en el siglo XX. Mi primer viaje a Panamá fue en septiembre de 1978, cuando gobernaba aún el personaje al cual nos referiremos, con el objeto de dictar un curso internacional sobre Análisis de Sistemas para el Centro Interamericano de Administradores Tributarios (CIAT). Posteriormente, he tenido ocasión de visitar nuevamente este país de grata recordación, no solo por haber sido parte de Colombia durante el siglo XIX, sino también por las relaciones familiares y profesionales que mantengo en ese país hermano.
Omar Efraín Torrijos Herrera nació en Santiago, provincia de Veraguas (República de Panamá), el 13 de febrero de 1929, y murió en el Cerro Marta, provincia de Coclé en su país de origen, el 31 de julio de 1981. Fue el sexto de doce hijos que tuvieron sus padres, ambos maestros; el colombiano José María Torrijos Rada, oriundo de Roldanillo (Valle) y la panameña Joaquina Herrera Gordillo. Estudió en la escuela Juan Demóstenes Arosemena y ganó una beca en una academia militar en San Salvador, completando su formación militar en la Escuela de las Américas, dirigida por Estados Unidos en la zona del Canal de Panamá. Se graduó allí con una comisión como Teniente Segundo; luego se unió a la Guardia Nacional de Panamá en 1952 y fue promovido a Capitán en 1956. Contrajo matrimonio con Raquel Pauzner, con quien tuvo a tres hijos: Dumas Torrijos, Raquel de María Torrijos y Omar José Torrijos. Tuvo tres hijos más fuera del matrimonio: Carmen Alicia, Tuira Torrijos, y Martín Torrijos Espino, quien fue posteriormente presidente de Panamá en el período 2004-2009.
En 1959, siendo capitán de la Guardia Nacional, le fue encomendado sofocar un alzamiento armado de jóvenes insurgentes en el Cerro Tute en la provincia de Veraguas. Ascendió a Teniente Coronel en 1966, y en 1968 participó, junto con otros militares, entre ellos Boris Martínez y Jose H. Ramos, en un golpe de Estado en contra del presidente electo, Arnulfo Arias Madrid. Al inicio de dicho golpe José María Pinilla Fábrega se proclamó Presidente, pero posteriormente hubo cambios internos en el mando golpista que llevaron a Torrijos al liderazgo militar. Entonces se auto-proclamó General de Brigada, asumiendo la conducción política del país, en marzo de 1969. El General Torrijos consolidó su poder tomando el mando de la autoridad gubernamental, disolviendo los partidos políticos existentes en ese momento histórico.
En 1970, después de 30 años de ocupación, el Torrijos recibió de manos de los norteamericanos la Base Militar de Río Hato, localizada en la provincia de Coclé, e instaló en ella el Centro de Instrucción Militar, la 6.ª Compañía de Fusileros y Blindados Expedicionaria, la Brigada Especial Macho de Monte, la Compañía de Equipo Pesados Los Rudos, y en 1974 el Instituto Militar General Tomás Herrera, una dependencia de la Guardia Nacional, que se dedicaría a la formación de bachilleres militares a nivel secundario, la cual se convirtió en futura cantera de oficiales de la Guardia Nacional. Torrijos introdujo una política populista, con la apertura de escuelas, la creación de puestos de trabajo y la redistribución de tierras agrícolas. Las reformas fueron acompañadas de un importante programa de obras públicas. Durante su administración, Panamá se convirtió en un centro bancario internacional. También se enfrentó a las multinacionales norteamericanas, exigiendo mayores salarios para los trabajadores, y redistribuyó 180.000 hectáreas de tierras sin cultivar. En febrero de 1974, en respuesta a la influencia de estas multinacionales, intentó crear la Unión de Países Exportadores de Banano con los demás estados centroamericanos siguiendo el modelo de la OPEP para el petróleo, pero no obtuvo su apoyo. Su política favoreció la aparición y desarrollo de una clase media, y la representación de las comunidades indígenas.
En política internacional, Torrijos apoyó al entonces presidente de Chile, Salvador Allende, y acogió a los refugiados después del golpe de Estado de Augusto Pinochet. Además, ayudó a la guerrilla sandinista en Nicaragua y a otras fuerzas rebeldes en El Salvador y en Guatemala, y renovó las relaciones diplomáticas con Cuba. Fue un admirador del líder yugoslavo Josip Broz Tito, y se inspiró en la nacionalización del Canal de Suez por parte del militar, líder y estadista Gamal Abdel Nasser en Egipto. Se embarcó entonces en una lucha contra Estados Unidos para obtener la soberanía panameña sobre el Canal de Panamá. Para ello, el régimen de Torrijos llamó a elecciones para crear una Asamblea Constituyente que redactaría una nueva Constitución en 1972, la cual en su artículo 277 reconoce a Torrijos como líder máximo de la revolución panameña y le dio poderes casi absolutos. En 1973, ante la falta de avances en las negociaciones con Washington, intentó que la ONU interviniera: «Que nunca hemos sido, que no somos, ni nunca seremos, ni estado asociado, ni colonia o protectorado, ni queremos agregarle una estrella más a la bandera de los Estados Unidos. Washington fue superado en la votación, pero vetó la resolución.
Torrijos Herrera persistió e intensificó su lucha diplomática para buscar apoyo concerniente al caso del Canal. Incluso el tema fue tratado en la reunión del Grupo de Países No-Alineados en Colombo (Sri-Lanka) en 1976. Fue así como logró que en 1977 se firmara el Tratado Torrijos-Carter que sustituyó el anterior Tratado Hay-Bunau Varllia, el cual se había firmado en 1903 para adelantar la construcción de un canal transoceánico a través del Itsmo de Panamá. En dicho Tratado también se legalizaron las bases militares de Estados Unidos en Panamá, aunque se establecía la neutralidad del Canal a perpetuidad. Después de arduas negociaciones, el 7 de septiembre de 1977 tuvo lugar en la sede de la OEA en Washington la firma del Tratado del Canal de Panamá llevada a cabo entre Torrijos y el presidente estadounidense Jimmy Carter.
Al evento acudieron representantes de 27 naciones del hemisferio, entre los cuales había 18 jefes de estado. Es de destacar a los únicos mandatarios extranjeros que apoyaron esta negociación: Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela, Alfonso López Michelsen, presidente de Colombia, Fidel Castro, presidente de Cuba, Daniel Oduber, presidente de Costa Rica, y José López Portillo, presidente de México, siendo este apoyo de vital importancia para el éxito del Tratado Torrijos-Carter.
En dicho Tratado se fijó la fecha para el fin de la presencia militar norteamericana y la devolución del Canal de Panamá: el 31 de diciembre de 1999. Para que los tratados fueran aprobados por el Senado de los Estados Unidos, Panamá se vió en la necesidad de adoptar una apertura democrática, lo que se reflejó en la legalización de los partidos políticos, en una relativa liberalización periodística y en el regreso de varios exiliados políticos.
Durante su gobierno, Torrijos fue intolerante con la oposición política y hubo dirigentes opositores encarcelados, exiliados o asesinados. Uno de los casos más conocidos fue el secuestro y desaparición del sacerdote católico colombiano Héctor Gallego, pero todavía quedan por esclarecer más de 200 asesinatos y desaparecidos bajo la dictadura militar de Omar Torrijos. También hubo disturbios cuando se gestaron los términos del Tratado, dejando como saldo el asesinato del dirigente estudiantil Jorge Camacho dentro de los predios de la Universidad de Panamá, y se produjo la inmolación en Suecia de Leopoldo Aragón, además de varias personas encarceladas tras recibir agresiones públicamente por parte de la Guardia Nacional. Finalmente los tratados fueron aprobados por la mayoría del pueblo panameño, y ratificados por ambos países; en consecuencia, Estados Unidos devolvió el Canal de Panamá a los panameños el 31 de diciembre de 1999.
Torrijos murió en un accidente aéreo, cuando la aeronave DHC-6 de la Fuerza Aérea Panameña, se estrelló el viernes 31 de julio de 1981. La aeronave desapareció de las pantallas del radar por las condiciones climáticas extremas, pero debido a la limitada cobertura del radar panameño, la pérdida de la aeronave se reportó cerca de 24 horas después. El sitio de impacto fue localizado varios días después, y el cuerpo de Torrijos fue recuperado por un comando de fuerzas especiales en los primeros días de agosto. El General Torrijos fue sepultado en el cementerio Amador, en un funeral de Estado; sus restos mortales fueron luego trasladados a un mausoleo en la entrada de la Antigua Zona del Canal.
La muerte de Torrijos generó cargos de magnicidio; el escritor estadounidense John Perkins relata en su libro Confesiones de un Sicario Económico que la muerte de Torrijos no fue accidental. Según Perkins, Torrijos fue asesinado por la CIA (Agencia Central de Inteligencia estadounidense) quienes se oponían a las negociaciones entre Torrijos y un grupo de empresarios japoneses liderados por Shigeo Nagano que proponían la construcción de un canal a nivel en Panamá. Sin embargo, los documentos relacionados con el accidente desaparecieron durante la invasión de Panamá por los Estados Unidos en 1989, pero en audiencias previas al juicio de Manuel Antonio Noriega, en Miami en mayo de 1991, el abogado de Noriega, Frank Rubino, dijo: «El general Noriega tiene en su poder documentos que demuestran los atentados sufridos por él y Torrijos, todo orquestado por agencias del gobierno de Estados Unidos».
La Zona del Canal de Panamá fue un territorio no-incorporado de los Estados Unidos enclavado en Panamá. Consistía en el canal propiamente dicho y las tierras, aguas y espacio aéreo circundantes. Tenía un área de 1.432 kilómetros cuadrados y se extendía a 8,1 km a cada lado del canal, excluyendo las ciudades de Panamá y Colón, que se encontraban parcialmente dentro de ese rango. Las fronteras de este territorio dividían a la República de Panamá en dos partes, que fueron establecidas el 18 de noviembre de 1903 con base en el tratado Hay-Bunau Varilla. Gradualmente, dichas áreas fueron transferidas a la República de Panamá.
Durante el control estadounidense de la Zona del Canal, el territorio al margen del mismo Canal, fue usado principalmente para fines militares; actualmente el territorio es usado para fines comerciales, industriales y turísticos. La Zona del Canal tenía su propia fuerza policial, cortes y jueces, compañía telefónica con código de área propio, compañía de electricidad, agua potable, bomberos, hospitales, granjas, escuelas, lugares de diversión, cines y teatros, cafeterías, pistas de bolos y canchas de tenis, campo de equitación, campos de golf y un hotel.





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