Martha Jane Sands nació en Oregon en los años 1840s, y vivió cerca del río Rogue con su familia hasta 1856, cuando ocurrieron las Guerras del Río Rogue. Martha, su prima Harriet y su madre estaban visitando una villa en la zona donde se radicaba la tribu Umqua, cuando fueron atacadas por sorpresa por soldados del ejército Americano. Durante el ataque, Martha, su prima y su madre se escondieron en un canal de castores hasta el día siguiente, cuando fueron aprehendidas por los soldados cuando ellas regresaban a la villa. En ese entonces Martha tenía 15 años.
Los soldados tenían el propósito de desplazar a los indígenas para abrir espacio a nuevos colonizadores blancos. Fue así como Martha, junto con más de 1,000 indígenas de 15 tribus diferentes radicadas en Oregon, fueron forzados a marchar a través del valle del río Willamette, para relocalizarlos en la Reservación de la Grand Ronde. Este desplazamiento forzado se denominó posteriormente como el “camino de lágrimas”, ya que fue penosa la travesía, pues muchos indígenas iban descalzos, y separados de sus familias, hasta meses más tarde cuando se pudieron reunir con el resto de su familia. Martha viviría el resto de su vida en la Grand Ronde.
La principal habilidad por la que Martha se destacó dentro de su comunidad, fue el tejido de cestos y canastos, arte que ella había aprendido muy bién en la villa donde vivía antes. Este arte de tejer cestos y canastos era un proceso meticuloso que consistía en recoger ramas de avellana, para luego remojarlas durante semanas, removerles la corteza y dejándolas secar, antes de poder comenzar a tejerlas. Su hija Hattie Hudson, trabajó con su madre en esta actividad a través de los años para ganar dinero, vendiéndolas en las áreas metropolitanas de la región. Por lo tanto esta actividad artesanal que conocían muy bien, se constituyó en su principal fuente de ingresos. Martha nunca se imaginó cómo su habilidad y amor por el tejido de cestos y canastos serían admirados y apreciados por los miembros de su tribu a través de muchas generaciones, ni tampoco pudo imaginar que su imagen llegaría a simbolizar la fortaleza y el coraje de su tribu.
En la anterior imagen aparece una escultura en bronce realizada por el artista Rip Caswell, con base en una fotografía de Martha con su nieta Gertrude, y en un dibujo a lápiz elaborado por Lon Mercier, bisnieto de Martha. Lon es también artista profesional, y se encontró con el artista Caswell en su galería en Troutdale durante una exhibición artística de Nativos Americanos. Allí acordaron realizar, comisionados por la organización del Casino “Spirit Mountain”, la escultura que hoy engalana uno de las salas de dicho Casino, ubicado en el condado Polk del Estado de Oregon. El escultor Caswell dice que su elaboración representó un reto para él, ya que su tamaño es el doble del real, y las fotografías de las cuales dispuso estaban un tanto borrosas, por lo cual tuvo que acudir a varias personas que le sirvieron de modelo para reproducir su imagen de la manera más fiel.
La cestería se considera una de las más antiguas artesanías humanas, y tiene toda una tradición: es reverenciada, respetada, y más aún tiene el poder de emocionarnos e involucrarnos hoy en día. Nuestros antepasados elaboraron sus cestas y canastas con cualquier material natural que encontraban a mano, tomado de los árboles, arbustos, vides e incluso pastos. Todos ellos sirvieron en la elaboración de las cestas y canastas que elaboraban para llevar, cargar, transportar o almacenar diversos artículos, desde productos agrícolas, comida e incluso agua.
Las cestas y canastas han servido a la humanidad de innumerables maneras. Por ejemplo, fueron utilizadas para transportar palomas mensajeras durante las dos guerras mundiales, así como también los aviones arrojaban en canastas los suministros necesarios a las tropas en el campo de batalla. También durante la Revolución Industrial, las fábricas usaban canastas para efectuar las entregas de suministros y transportar herramientas importantes.
Por investigaciones arqueológicas se ha podido comprobar que seres humanos vivieron a lo largo del río Rogue y sus tributarios, durante por lo menos 8.500 años. Los primeros exploradores europeos que entraron en contacto con los indígenas en esta región llegaron hacia finales del siglo XVIII, cuando emprendieron la caza de castores y de otros animales en busca de pieles. A principios de de los años 1800, la demanda estadounidense de tierras de las naciones indígenas aumentó, y asímismo crecieron las acciones para obligar a los indios americanos a avanzar hacia el oeste. Entre ellas las de los primeros visitantes europeos y americanos que recorrieron el camino Siskiyou, quienes probablemente eran cazadores y tramperos relacionados con la Compañía de la Bahía Hudson, que comenzó a recorrer los ríos del sur del actual estado de Oregón y el norte del estado de California en busca de pieles, en la década de 1820.
El primer paso importante para reubicar a los indios americanos se produjo cuando el Congreso aprobó y el presidente Andrew Jackson firmó la Ley de Remoción de Indios del 28 de mayo de 1830. En las negociaciones del consejo de tratados que tuvieron lugar en Champoeg en 1851, un representante del gobierno de los Estados Unidos en un discurso a los indios, dijo: "... Los blancos ahora se han reducido tanto y su poder se ha debilitado tanto, que ustedes ahora no necesitan ni pueden ahora poner a disposición para la promoción de su bienestar y felicidad, una cantidad tan grande de tierra como la que poseen...". Por su parte el Jefe Scho-la-que de la banda Lucckiamute de la tribu Kalapuya, ante la expulsión de su tierra natal manifestó: "¡Lo hemos pensado y no queremos irnos del país donde vivimos! Ahora somos pocos y en poco tiempo tiempo no quedará ninguno de nosotros. Ninguno de nosotros vivirá mucho tiempo, pero el poco tiempo que nos queda de vida, queremos pasarlo en la tierra donde vivieron nuestros padres y donde están enterrados todos nuestros parientes y amigos..."
Por esta razón se produjeron enfrentamientos, a veces mortales, entre los nativos y los tramperos, y más tarde entre los nativos y los mineros y colonos blancos. Estos conflictos culminaron con la Guerra del Río Rogue entre 1855 y 1856, que conllevó el traslado forzado de la mayor parte de los indígenas a reservas fuera de la cuenca. Después de la guerra, los colonos se diseminaron por áreas remotas de la cuenca de dicho río, y establecieron pequeñas granjas entre el arroyo Grave y la desembocadura del río Illinois. Dichos colonos estuvieron relativamente aislados del mundo exterior hasta el año 1895, cuando el Departamento de Correos de Estados Unidos añadió un servicio de correo por barco, a lo largo del curso inferior del río Rogue. En 2010, el valle del Rogue tenía una de las dos únicas rutas postales existentes. Hoy en día la cuenca del río Rogue cubre parte de los condados de Jackson, Josephine, Curry, Douglas y Klamath en el suroeste del Estado de Oregon, y de los condados de Siskiyou y Del Norte en el Estado de California.






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